Contratar performance marketing por el CV (nombres de plataformas, certificaciones, marcas conocidas) filtra poco. Estas son las preguntas que realmente separan a alguien que entiende el oficio de alguien que solo sabe operar una plataforma.

“Contame de una campaña que no funcionó y por qué”

Cualquiera puede hablar de sus éxitos. Cómo alguien explica un fracaso (si asume responsabilidad, si identifica la causa real, si aprendió algo concreto) dice mucho más sobre su criterio real que cualquier caso de éxito bien contado.

“¿Qué harías si el CPA sube 30% de un día para el otro?”

Esta pregunta revela el proceso de diagnóstico de la persona: si va directo a “bajar el presupuesto” sin investigar la causa, es una señal de pensamiento reactivo. Una buena respuesta empieza por entender qué cambió (¿la competencia? ¿el algoritmo? ¿la audiencia se saturó?) antes de actuar.

“¿Cómo sabés si una campaña realmente funciona?”

Buscar que la respuesta vaya más allá de las métricas de la plataforma (CTR, CPC) y llegue a métricas de negocio real (clientes rentables, LTV, no solo leads baratos). Alguien que se queda solo en las métricas superficiales de la plataforma puede estar optimizando hacia el objetivo equivocado sin darse cuenta.

“¿Qué no automatizarías todavía?”

Esta pregunta filtra a quien entiende los límites reales de la automatización actual, versus quien repite que “la IA lo hace todo”. Una buena respuesta identifica con precisión dónde el criterio humano sigue siendo insustituible.

Una señal de alerta común

Desconfiar de quien promete resultados específicos garantizados antes de conocer el negocio en profundidad. El performance marketing serio empieza con preguntas sobre el negocio, no con promesas genéricas de resultados.

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